Juan del Encina. Más vale trocar placer por dolores.

Aquí tenéis un ejemplo de lírica cancioneril del siglo XV. No es un ejemplo cualquiera: es Juan del Encina (1468-1529), poeta, músico y dramaturgo. Aunque en este caso destacamos su faceta lírica (también conocemos aquel otro poema "Carcelero, no te tardes que me muero"), según la tradición trovadoresca del amor cortés, contribuyó principalmente al desarrollo del género dramático. [Está considerado como uno de los 'padres' del teatro renacentista. Sus obras son églogas, unas veces de carácter religioso (las primeras) y otras, amoroso (la segunda etapa); haría falta saber lo que son églogas... A él debemos la creación del personaje 'rústico', gracioso o 'bobo', y un lenguaje peculiar, el sayagués]  
Podéis escuchar este villancico en youtube
con imágenes muy cuidadas de Salamanca, 
ciudad con la que tuvo una estrecha relación 
(aunque nació en Fermoselle, hoy de la provincia de Zamora, y en su época portuguesa... )
Para trabajar en vuestros cuadernos de clase:
a) análisis métrico.
b) poner en prosa con vuestras palabras lo que dice el poeta en cada estrofa.
c) explicar el tipo de amor.

Más vale trocar
plazer por dolores,
que estar sin amores.

Donde es gradecido
es dulce el morir;
bivir en olvido,
aquél no es bivir:
mejor es sufrir
passión y dolores,
que estar sin amores.

Es vida perdida
bivir sin amar,
y más es que vida
saberla emplear:
mejor es penar
sufriendo dolores,
que estar sin amores.

La muerte es vitoria
do bive afición,
que espera aver gloria
quien sufre passión:
más vale presión
de tales dolores,
que estar sin amores.

El ques mas penado
mas goza de amor,
quel mucho cuydado
le quita el temor:
assí ques mejor
amar con dolores
que estar sin amores.

No teme tormento
quien ama con fe,
si su pensamiento
sin causa no fue:
aviendo por qué
más valen dolores,
que estar sin amores.

Amor que no pena
no pida plazer,
pues ya le condena
su poco querer:
mejor es perder
plazer por dolores,
que estar sin amores.

Un exemplo de don Juan Manuel

Otro día hablaba el Conde Lucanor con Patronio de este modo:
-Patronio, bien sé que Dios me ha dado tantos bienes y mercedes que yo no puedo agradecérselos como debiera, y sé también que mis propiedades son ricas y extensas; pero a veces me siento tan acosado por la pobreza que me da igual la muerte que la vida. Os pido que me deis algún consejo para evitar esta congoja.
-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, para que encontréis consuelo cuando eso os ocurra, os convendría saber lo que les ocurrió a dos hombres que fueron muy ricos.
El conde le pidió que le contase lo que les había sucedido.
-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, uno de estos hombres llegó a tal extremo de pobreza que no tenía absolutamente nada que comer. Después de mucho esforzarse para encontrar algo con que alimentarse, no halló sino
10  una escudilla llena de altramuces. Al acordarse de cuán rico había sido y verse ahora hambriento, con una escudilla de altramuces como única comida, pues sabéis que son tan amargos y tienen tan mal sabor, se puso a llorar amargamente; pero, como tenía mucha hambre, empezó a comérselos y, mientras los comía, seguía llorando y las pieles las echaba tras de sí. Estando él con este pesar y con esta pena, notó que a sus espaldas caminaba otro hombre y, al volver la cabeza, vio que el hombre que le seguía estaba comiendo las pieles de los altramuces que él había tirado al suelo. Se trataba del otro hombre de quien os dije que también había sido rico.
»Cuando aquello vio el que comía los altramuces, preguntó al otro por qué se comía las pieles que él tiraba. El segundo le contestó que había sido más rico que él, pero ahora era tanta su pobreza y tenía tanta hambre que se alegraba mucho si encontraba, al menos, pieles de altramuces con que alimentarse. Al oír esto, el que comía los altramuces se tuvo por consolado, pues comprendió que había otros más pobres que él, teniendo menos motivos para desesperarse. Con este consuelo, luchó por salir de su pobreza y, ayudado por Dios, salió de ella y otra vez volvió a ser rico.
»Y vos, señor Conde Lucanor, debéis saber que, aunque Dios ha hecho el mundo según su voluntad y ha querido que todo esté bien, no ha permitido que nadie lo posea todo. Mas, pues en tantas cosas Dios os ha sido propicio y os ha dado bienes y honra, si alguna vez os falta dinero o estáis en apuros, no os pongáis triste ni os desaniméis, sino pensad que otros más ricos y de mayor dignidad que vos estarán tan apurados que se sentirían felices si pudiesen ayudar a sus vasallos, aunque fuera menos de lo que vos lo hacéis con los vuestros.
Al conde le agradó mucho lo que dijo Patronio, se consoló y, con su esfuerzo y con la ayuda de Dios, salió de aquella penuria en la que se encontraba.
Y viendo don Juan que el cuento era muy bueno, lo mandó poner en este libro e hizo los versos que dicen así:

Por padecer pobreza nunca os desaniméis,
  porque otros más pobres un día encontraréis.

Mis preguntas:
1.- ¿Cuál es el marco?
2.- ¿Qué enseñanza podemos aplicar?
3.- ¿Qué famoso escritor del Barroco utilizó este cuento para escribir unos versos puestos en boca de una mujer?


Formulario. Cantar de Mío Cid.

Comprueba lo que has aprendido sobre este poema épico.
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¡Enhorabuena a todos los que han participado!
Su aportación será tenida en cuenta en la nota de la 1ª evaluación.

Don Juan Tenorio: teatro leído (audiolibro dramatizado).

Otra opción para aproximarse a la inmortal obra de José Zorrilla: el audio completo de la representación ofrecida por RTVE1 en su histórico programa Estudio 1, con el gran Francisco Rabal como don Juan y la entrañable Concha Velasco como doña Inés (también tenemos a Fdo, Guillén como Luis Mejía). Se trata de un audiolibro, pero en este caso es bueno/preciso añadir 'dramatizado'... (y de qué manera, con esos maestros de actores) por tratarse de un texto dramático.
Podríamos escucharla en clase, con el texto delante, si no fuera porque esos cerebritos que programan nuestra asignatura desde los despachos (y los libros de texto que les siguen) no han previsto el tiempo necesario y suficiente para explicar como es debido 200 años de literatura española (y son los siglos XIX y XX) en aproximadamente 80 horas. (Pido disculpas por esta cuña crítica, tal vez no adecuada a las circunstancias, pero siempre útil y necesaria.)
En cualquier caso, es otra forma de cumplir debidamente con la lectura programada para este trimestre. Siempre los recursos TICs vienen en nuestra ayuda para suplir la ineficiencia de un sistema, la ineficacia de una práctica educativa anquilosada y arrinconada por la propia sociedad que luego exige resultados...
No hay excusas...


¡Buen provecho!


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