text-shadow: 4px 4px 4px #aaa; Cuaderno interactivo de Lengua y Literatura.

García Márquez.


Dicen que hoy ha fallecido García Márquez.
Pero no del todo: algo de él alienta en los mundos que creó.

Machado y la Semana Santa.

En España estamos en "Semana Santa".


Para los católicos - y en esta semana la inmensa mayoría de los españoles lo son... - un tiempo de penitencia y de dolor, que venimos celebrando desde nuestra gloriosa Contrarreforma, y que culminará en la alegría del Domingo de Pascua o de Resurrección con la bendición urbi et orbi del Papa ; para todos, en general, tiempo de vacaciones y de descanso. Y, ¿por qué no?, también tiempo de reflexión. Invito a leer dos poemas de A. Machado.
El primero es "La saeta", que Joan Manuel Serrat se encargó de internacionalizar. Dice así:

¿Quién me presta una escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

                                SAETA POPULAR
¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!
Machado recoge en este breve poema "la voz popular" - esencial en su poesía - y asume y reconoce ese sentimiento tradicional y popular presente en las saetas, con el respeto y el afecto que merece la fe de sus mayores. Pero no lo asume, pues no es ese "su cantar": no puede cantar, ni quiere al Cristo muerto en el madero, sino al que consiguió remover las conciencias del mundo, a aquel que hizo el milagro de que humildes e ignorantes pescadores  reconocieran  su poder y se convirtieran en hombres extraordinarios. Esta es la enseñanza de Machado y eso es lo que cantan estos días las trompetas por todas las calles de España, acompañando los pasos de Dolor, sin que muchos acaben de entenderlo...

El otro poema tiene que ver con la hipocresía que anida en la pompa y ceremonial religioso. Trata de don Guido:

"... un señor / de mozo muy jaranero, / muy galán y algo torero; / de viejo, gran rezador. "

Machado le dedica unas coplas que titula "Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guido" (que también podéis escuchar en Serrat) y que culminan con estos versos:

"Gran pagano,
se hizo hermano
de una santa cofradía;
el Jueves Santo salía,
llevando un cirio en la mano
— ¡aquel trueno!—,
vestido de nazareno."

Os animo a leer el poema completo en el mismo enlace del vídeo de Serrat (lo tenéis desplegando la pestaña 'información', debajo del vídeo). Encontraréis en él al Machado siempre auténtico, sincero, coherente con sus ideas, crítico... Y sencillo y humano. 



Pues eso: a reflexionar un poco entre trompetas, nazarenos y capirotes.

Métrica y figuras literarias.

La otra Junta, la de Castilla y León, ha elaborado un recurso interactivo que me parece muy útil y atractivo y que os traigo aquí para ver si os animáis con los versos y las estrofas, las metáforas, anáforas, retruécanos.... Lo tiene todo, con ejercicios para practicar y ver las soluciones. Además tiene una presentación muy atractiva (o por lo menos a mí me lo parece).
Ya lo he dicho muchas veces: hoy en día, el que no quiere aprender es porque no le da la gana.
Cliquear en la siguiente imagen:

Tres sombreros de copa.

Vamos a leer y comentar "Tres sombreros de copa", de Miguel Mihura. Por fin una obra literaria que no trata temas "trascendentales" o filosóficos del tipo "la vidaesunsueño", "¿quiénsoyyo?", "¿quéhaydespuésdelamuerte?", etc, etc. Esta obra es para reír. Para llorar de risa. Es un humor absurdo, pero lleno de sentido, de crítica a las costumbres sociales, a  los corsés y a la rutina que asfixia a la gente y no le deja disfrutar de la vida. ¡Y la vida solo se vive una vez!
Nosotros la vamos a leer. Pero, sin que nadie se entere, os dejo aquí una representación histórica: grandes actores cómicos que ponen en pie (dan vida) a los personajes de papel que se inventó el genial Mihura. Porque el teatro es para verlo (aunque también se pueda leer). ¿O no?



Unamuno.

1. Hemos estudiado a don Miguel de Unamuno. Y vamos a comprobar lo que hemos aprendido.
2. Los conocimientos literarios no se demuestran reproduciendo como papagayos una teoría que hemos metido en la cabeza de memoria (por la vía del esfuerzo que supone la repetición). Entender la literatura implica integrar una gran cantidad de conocimientos, de eso que llamamos 'cultura' (aquí entra la historia, la filosofía, la mitología, etc...; también la historia de la literatura, con sus autores y demás), y haber adquirido competencias específicas de lengua y valores estéticos.
3. Ya vale de rollos. Aquí tenéis un texto para que practiquéis un examen planteado con los presupuestos que acabamos de decir. El nivel es de 4º ESO.

"Su maravilla era la voz, una voz divina, que hacía llorar. Cuando al oficiar en misa mayor o solemne entonaba el prefacio, estremecíase la iglesia y todos los que le oían sentíanse conmovidos en sus entrañas. Su canto, saliendo del templo, iba a quedarse dormido sobre el lago y al pie de la montaña. Y cuando en el sermón de Viernes Santo clamaba aquello de: «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?», pasaba por el pueblo todo un temblor hondo como por sobre las aguas del lago en días de cierzo de hostigo. Y era como si oyesen a Nuestro Señor Jesucristo mismo, como si la voz brotara de aquel viejo crucifijo a cuyos pies tantas generaciones de madres habían depositado sus congojas. Como que una vez, al oírlo su madre, la de Don Manuel, no pudo contenerse, y desde el suelo del templo, en que se sentaba, gritó: «¡Hijo mío!». Y fue un chaparrón de lágrimas entre todos. Creeríase que el grito maternal había brotado de la boca entreabierta de aquella Dolorosa -el corazón traspasado por siete espadas- que había en una de las capillas del templo. Luego Blasillo el tonto iba repitiendo en tono patético por las callejas, y como en eco, el «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?», y de tal manera que al oírselo se les saltaban a todos las lágrimas, con gran regocijo del bobo por su triunfo imitativo.
[...]
En el pueblo todos acudían a misa, aunque sólo fuese por oírle y por verle en el altar, donde parecía transfigurarse, encendiéndosele el rostro. Había un santo ejercicio que introdujo en el culto popular, y es que, reuniendo en el templo a todo el pueblo, hombres y mujeres, viejos y niños, unas mil personas, recitábamos al unísono, en una sola voz, el Credo: «Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra...» y lo que sigue. Y no era un coro, sino una sola voz, una voz simple y unida, fundidas todas en una y haciendo como una montaña, cuya cumbre, perdida a las veces en nubes, era Don Manuel. Y al llegar a lo de «creo en la resurrección de la carne y la vida perdurable» la voz de Don Manuel se zambullía, como en un lago, en la del pueblo todo, y era que él se callaba.”

Las cuestiones que se podrían plantear:

1. Redacta un resumen sin dejar de omitir los significados principales (pertinentes) del texto.
2. Cita las frases que consideres más representativas para explicar el tema y enúncialo brevemente.
3. Qué relación guarda el tema del texto con el conjunto de la obra y el pensamiento de Unamuno.

La solución... AQUÍ.

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